1
¿Aún no tienes logo? Elige la ruta A
Tienes un nombre y una idea de tu público, pero ningún logo que debas conservar. Pide propuestas diferentes en lugar de una única respuesta pulida: por ejemplo, un logotipo de texto, un símbolo basado en una inicial y una composición centrada en la tipografía. Compara las propuestas antes de perfeccionar los detalles.
2
¿Ya tienes un logo? Elige la ruta B
Ya tienes un logo, un boceto o una identidad visual establecida. Identifica primero el problema —poca legibilidad, exceso de detalles o una composición poco acertada— y pide revisiones que conserven los elementos reconocibles. Ten el original a mano para comparar.
3
¿Se usará públicamente? Añade una revisión
Si el logo aparecerá en rótulos, envases o materiales de una empresa registrada, complementa cualquiera de las dos rutas con una revisión más cuidadosa. Que una imagen resulte atractiva no demuestra que el diseño sea original, que esté legalmente disponible ni que sirva para todos los métodos de producción.